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El Poder e Importancia de la Luz de Yeshua

El Señor necesita que todo el mundo alrededor de nuestra vida vea en nosotros la luz de Yeshua resplandeciendo desde nuestro interior. ¿Cuántas veces no nos ha pasado que Yeshua se está manifestando, pero no lo estamos viendo porque en la cabeza lo que tenemos son nuestras propias ideas y criterios para evaluar la situación?

 

Todos decimos que Yeshua es la luz del mundo, pero el significado real de eso es lo que debemos concientizar. Dios se maneja por propósitos, así que, si Yeshua dijo que es la luz del mundo, detrás de ello hay un propósito que debemos tomar y manejar. Comenzamos a entender el propósito cuando vemos el simple diseño de que donde hay luz, hay claridad y la oscuridad desaparece. Donde hay claridad tenemos visión, y por ende dirección.

La claridad empieza a iluminar la visión de nuestro espíritu, de tal manera que comenzamos a ver las cosas como literalmente están pasando y no como el mundo las ve; y eso es lo que el Señor quiere, porque donde está la luz no pueden permanecer las tinieblas. La oscuridad nunca se ha ido, pero cuando está la luz, simplemente no puede manifestarse.

Juan 8:12“Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.” Hay muchos cristianos que estamos buscando al Señor para que ilumine nuestro camino, pero cuando se nos presenta, aún nos seguimos preguntando si nos iluminará. ¿Cuántas veces nos ha pasado que Yeshua se está manifestando, pero no lo estamos viendo porque en la cabeza lo que tenemos son nuestras propias ideas y criterios para evaluar la situación?…

El Señor necesita que todo el mundo alrededor de nosotros vea la luz de Yeshua resplandeciendo desde nuestro interior, porque eso significará que ya ha llegado a nuestra vida. El primero que verá esa luz en nosotros es Satanás, y tendrá que retroceder porque  es la luz que lo venció.

Siguiendo el principio ya discutido de que la oscuridad siempre está allí, pero cuando llega la luz no puede manifestarse; podemos ver que la oscuridad de nuestra carne está con nosotros cuando damos una mala respuesta, nos quejamos, actuamos impulsivamente, etc; ahora, mientras más fuego del Espíritu Santo encendamos, menos se manifestará esa tiniebla con la que constantemente luchamos para apagar.

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