Jeremías 2:19“Tu perversidad traerá su propio castigo. El haberte alejado de mí te avergonzará. Verás qué malo y amargo es abandonar al Señor tu Dios y no temerle. ¡Yo, el Señor, el Señor de los Ejércitos Celestiales, he hablado!” Por nuestra rebeldía es que terminamos en lugares, circunstancias, rodeado de ciertas personas, con las que nos ahogamos poco a poco. La mayoría de los problemas que enfrentamos han venido porque hemos olvidado lo que somos; determinadores.

Somos determinadores en la vida de cada persona que nos rodea. Para levantarnos como determinadores deben suceder tres cosas en nuestras vidas: obediencia extrema, dejar de apretar a Dios y abandonar el estilo de vida que no te ha servido fuera de Él.

La obediencia extrema se compone de tres obediencias muy prácticas: obediencia inmediata, sin titubear; obediencia cuidadosa, no desenfocarse del llamado; obediencia constante, no puede pasar a ser a conveniencia. Cualquier tipo de obediencia selectiva, es desobediencia.

Lucas 8:40-46“Del otro lado del lago, las multitudes recibieron a Jesús porque lo estaban esperando. Y un hombre llamado Jairo, líder de la sinagoga local, se acercó y cayó a los pies de Jesús mientras rogaba que lo acompañara a su casa. Su única hija, que tenía unos doce años, estaba muriendo. Mientras Jesús iba con Jairo, las multitudes lo rodeaban. Una mujer de la multitud hacía doce años que sufría una hemorragia continúa y no encontraba ninguna cura. Acercándose a Jesús por detrás, le tocó el fleco de la túnica. Al instante, la hemorragia se detuvo. ¿Quién me tocó?», preguntó Jesús. Todos negaron, y Pedro dijo: —Maestro, la multitud entera se apretuja contra ti. Pero Jesús dijo: —Alguien me tocó a propósito, porque yo sentí que salió poder sanador de mí.”

Dejar de apretar a Dios y tocarlo como lo hizo esa mujer es la segunda clave para ser determinadores. Por aquel suceso Jairo tuvo que esperar aproximadamente una hora, en la cual estuvo de rodillas desesperado porque el Señor llegara; allí Jairo estaba apretando a Dios, queriendo que fuese en su tiempo y no en el del Señor. Sin embargo, cuando el Maestro preguntó quién lo había tocado, se refería a esa mujer, la cual había logrado tomar poder sanador de Él. ¿Por qué la multitud que lo apretujaba no logró  tomar nada del Maestro y esa mujer con solo tocar su manto pudo? Porque hizo su movimiento de determinación;  sin importar que la pudiesen matar, ella decidió arriesgar todo por Aquel que cambiaría su vida…

Tercero, no te va a abandonar la Gloria por ser un determinador; pero si necesitamos abandonar nuestra manera de hacer las cosas. Ya basta de viejos patrones, de ese viejo estilo de vida que nos ha llevado a donde estamos hoy en día queriendo que cambie absolutamente todo.

 

La mayoría de los problemas que enfrentamos han venido porque hemos olvidado lo que somos; determinadores.
Para levantarnos como determinadores deben suceder tres cosas en nuestras vidas: obediencia extrema, dejar de apretar a Dios y abandonar el estilo de vida que no te ha servido fuera de Él.
Somos determinadores en la vida de cada persona que nos rodea.
Cualquier tipo de obediencia selectiva, es desobediencia.

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